viernes, 19 de marzo de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
Rincon azulado
La bicicleta recorria las calles de martinez cubiertas de las hojas de los platanos que recorren las veredas, comunicandose entre sí para lograr una armonia completa, teniendo charlas eternas con los paraísos cantarines que se entremezclan con ellos.
El crujir de las hojas, el rumor de un pajaro, el sol de otoño sobre su piel, abrazandolo calida y reconfortantemente.Todo estaba en paz. En aquel momento ninguna de las dolencias del mundo podian afectarle, pues esa tarde de otoño, ese pedalear infinito que ni el sabia a donde lo llevaria, le recordaron que estaba vivo.
Esa tarde se dirigio a un lugar inalcanzable para mucha gente, un lugar tranquilo y cercano compartiendo de su propia compañía.
Caminante del campo, caminante de ciudad
El caminaba por el campo, caminaba pensando que bueno seria arreglar las cosas, que bueno seria no dejar todo en el pasado, seguir construyendo algo, juntos.
Ella buscaba su remera azul en el placard.
El recordaba los momentos felices, pensaba que tal vez valía la pena. Y seguía caminando.
Ella pensaba donde rayos había dejado esa remera.
El cortaba flores silvestres y armaba un ramo hermoso, pensando que cada flor era algo de ella.
Ella, luego de haber encontrado finalmente la condenada remera, pensaba si llevarse las botas o dejarlas para buscarlas en otro momento.
Esta margarita, su pelo rubio…
Esta remera mejor la guardo en la otra valija.
Esta flor azul, como el vestido que uso esa noche en puerto madero…
Este vestido azul, mejor ni lo llevo, en la basura va a estar mejor.
Este tulipán, aterciopelado como sus labios…
Esta valija que no sierra…
El pensaba si envolverlas en papel de color, blanco o llevarlas sin envoltorio.
Ella pensaba si dejar una nota o no.
El decidió llevarlas simplemente como estaban en sus manos.
Ella decido escribir una sola frase.
El siguió caminando por el campo.
Ella camino por una vereda en mal estado.
El escribió “te amo a pesar de todo”
Ella escribió “te ame a pesar de todo”
Ella nunca supo lo que perdió.
El junto flores para nadie.
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